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EL SIMBOLISMO DE LOS GREMIOS OPERATIVOS

1. Plomada y el Nivel

Mientras la Plomada es el emblema del Segundo Vigilante, el Nivel está asociado al Primer Vigilante o Vicepresidente de la logia. La utilización de ambos instrumentos en albañilería es perfectamente opuesta entre sí: la Plomada sirve para trazar planos perpendiculares; el Nivel busca afirmar la horizontalidad.

Ambos elementos se empezaron a utilizar en la construcción de las pirámides egipcias. En su versión antigua consistía en un bastidor de madera parecido a una A, un ángulo de lados iguales y desde cuyo vértice que apuntaba hacia arriba pendía una plomada; una marca situada en el travesaño horizontal señalaba la verticalidad y debía coincidir con la plomada. Hoy, en albañilería este instrumento es completamente diferente, y ha sido sustituido por el llamado nivel de burbuja, pero permanece como símbolo de las hermandades de constructores (el “compagnonage”) y de la masonería especulativa.

Algunos han querido ver en el diseño de este instrumento una esquematización del Azufre, elemento químico equivalente al alma humana. En cierta forma el Nivel se utiliza para fundamentar bien la construcción ulterior sobre un firme completamente horizontal; de la perfección de este instrumento originario dependerá la solidez de todo el conjunto. En ese sentido es, efectivamente, similar al alma, parte originaria del ser humano cuyo desarrollo y afirmación se pretende. Puede pensarse hasta qué punto resulta absurdo el que algunas logias masónicas hayan sustituido este instrumento por el nivel de burbuja, carente de cualquier simbolismo.

En los primeros grados de la masonería se considera muy importantes estos dos instrumentos que llegan incluso a simbolizar los dos primeros grados de iniciación: así, el paso de la Plomada al Nivel comporta el paso del grado de Aprendiz al de Compañero, el primero y segundo de la jerarquía masónica. El primero es un grado que comporta reflexión interior, aprendizaje y sumisión al maestro de la logia; el masón se convierte así en sujeto pasivo que recibe enseñanza y empieza a ser desbastado de su ignorancia. El segundo, por el contrario, es un grado activo y expansivo: los conocimientos adquiridos en el primer nivel de iniciación le permiten caminar por sí mismo en su interioridad. Pero nada de todo ello sería posible, si las bases de este trabajo no estuvieran sólidamente asentadas sobre un terreno bien equilibrado y horizontal; nada de todo ello, en definitiva, sería posible sin saber utilizar la el Nivel.

En el plano moral, aquel en el que tan frecuentemente permanecen los masones actuales, el Nivel es tomado en su acepción ético-social como el referente de la igualdad, la vida en común y la ausencia de autoritarismo; en otras palabras, como el instrumento paradigmático del segundo término de la trilogía ideológica de la masonería: “igualdad”. Resulta difícil comprender, en cualquier caso, la relación entre la “igualdad” masónica y el complicado sistema jerarquizado en extremo que preside la organización interna de las logias: en efecto, la igualdad es la antítesis de la jerarquía. Esta, por el contrario, es una de las acepciones simbólicas de la plomada.

En tanto desciende verticalmente, supone distintos escalones de aptitud y preparación: la plomada es superior a lo que mide; la tierra y su ley de la gravedad, atrayendo al plomo que pende del límite del hilo dramatiza así la condición humana atraída por el elemento tierra. Indica también una dirección descendente y de caída que debe ser invertida mediante el uso del Nivel con el cual, como hemos dicho, se prepara la superficie sobre la que se asentaba el edificio construido ulteriormente.

Pero la Plomada tiene también un sentido superior. Al descender del aire a la tierra, lo que hace es poner en contacto dos órdenes de realidad: un polo celeste y un polo terrenal. Diversos símbolos son los que disponen de esta característica axial propia de comunicadores entre el cielo y la tierra. También indica una cierta correspondencia entre lo alto y lo bajo, entre las realizaciones trascendentes y lo contingente, entre el mundo del ser y el del devenir. Lo que va de uno a otro extremo de la Plomada es lo que va del principio metafísico a la manifestación de este principio en la actividad cotidiana; resume a sí perfectamente el concepto masónico de cosmos.

Fue así como estos instrumentos que procedente de nuestro pasado más remoto y ancestral, rebasaron su modesto cometido de simples útiles de trabajo y sugirieron a los artífices que construyeron nuestras más hermosas catedrales, toda una serie de correlaciones simbólicas que iluminaron su existencia y contestaron a sus porqués. !Cómo no sentir añoranza de un tiempo en el que las herramientas hablaban a los hombres con el lenguaje de la metafísica!

2. El Mallete y el Cincel

Herramientas propias de los canteros, fueron utilizadas durante milenios en las hermandades de constructores, hasta que el destino quiso que su simbolismo fuera incorporado al de las logias masónicas en donde todavía hoy figuran en los cuadros del aprendiz y del compañero. Una vez más encontramos en estos instrumentos el doble carácter, activo y pasivo, que veíamos en el Nivel y la Plomada. El Martillo, golpea activamente la piedra, dirigido por la hábil mano del artesano que lo dirige, no directamente contra ella, sino optimizando su acción a través del Cincel; éste, por su parte, cumple pasivamente su cometido. La antítesis entre uno y otro es lo suficientemente evidente como para que no insistamos.

Ahora bien, hay una serie de aspectos que interesa resaltar. El Cincel, por ejemplo, en tanto que ocupa un lugar intermedio entre el Martillo y el material que desbasta, es activo en relación a éste y pasivo frente al Mazo y a la fuerte mano que lo maneja. No puede extrañar pues que éste instrumento, fuera asociado inicialmente al grado de Compañero, el segundo en la jerarquía masónica, anterior a la maestría y posterior al aprendizaje. O si se quiere, la jerarquía masónica hace del Compañero un estadio intermedio entre la pasividad absoluta y la iniciativa total correspondiéndole algo de lo uno y de lo otro.

Pero sobre todo, el grado de Compañero es un grado problemático. A decir verdad, quizás la gran carencia de la masonería moderna consiste en considerarlo como un grado de trámite en el que los aspirantes a maestros aspiran a permanecer solo el tiempo imprescindible. Pero, en realidad, es el grado de instrucción por excelencia. Atrás se ha dejado la fase de ignorancia total, de inercia; por delante quedan los grados de consumación del aprendizaje, pero éste ?dónde se realiza? la lógica quiere que fuera en ese grado intermedio en donde se operase la verdadera formación y selección de hermanos masones. Pero no siempre la lógica es la gran aliada del taller fraterno.

Lo característico del Cincel es desgastarse con cierta frecuencia, perder capacidad de penetración y precisar un nuevo afilado, perífrasis mística del sendero que debe seguir el compañero, siempre propenso a caer en el error y precisar de un nuevo enderezamiento; sometido al riesgo de no persistir en su tarea lo suficiente, de desanimarse así como el Cincel se desafila y convierte en romo y estéril para el trabajo. Entonces la hábil mano del Maestro deberá entrar en acción; pero también el Compañero deberá revisar constantemente su preparación y conocimientos, tendrá la obligación de estar alerta sobre sus deficiencias y desviaciones.

El Mallete ha sido símbolo de la autoridad suprema desde la más lejana antigüedad. Arma de Thor y de Hércules, arma de los “dux bellorum”, ha pasado a las logias como idéntico carácter. Manejado por los maestros se utiliza en las ceremonias para iniciarlas o concluirlas, tocado a ritmos diversos indica momentos importantes en el desarrollo de los ritos y en las recepciones de nuevos hermanos.

No es raro que el Mallete sea el instrumentos característico del Maestro: expresa la voluntad libre y soberana de crear y construir; más que ningún otro instrumento tiene un carácter ejecutor de la voluntad; quien lo toma en sus manos debe tener previamente en su interior la imagen de lo que va a construir, la forma de lo que quiere modelar; y todo esto debería ser atributo del Maestro de logia.

Ambos instrumentos, a pesar de estar dotados de contenidos simbólicos diversos, son inseparables uno del otro; perfectamente inútiles cuando no colaboran en la misma obra, denotan una necesaria capacidad organizativa y una coordinación de quien los utiliza. Simbólicamente el Mallete es utilizado con la mano derecha y el Cincel sostenido con la izquierda, tal como corresponden a sus características; es solo así como logran modificar una y mil veces la materia en bruto.

No es extraño que este carácter de extracción de nuevas realidades se haya asociado con cierta frecuencia a un simbolismo sexual. El Cincel sería una forma fálica que a través de su capacidad de penetración de la materia femenina, consigue generar en el vientre de ésta, nueva vida; pero esto no compete en solitario al Cincel sino a su asociado, el Mallete. Y con todo, hay que ser cautos en este tipo de asimilaciones, desconocidas en la antigüedad y que fueron descritas en tiempos relativamente recientes. En efecto, Freud y los suyos, no pudieron concebir un universo simbólico liberado del pansexualismo que desvirtuó todos sus intentos interpretativos. Una vez más, la rana de la charca no pudo concebir la grandeza del océano.

3. Escuadra y el Compás

Hasta aquí hemos visto símbolos que solamente los miembros de las logias y unos pocos interesados conocen; pero si hubiera que preguntar cuál es el símbolo más universalmente extendido y que mejor expresa el origen filosófico de la masonería y sus ideales, éste sentía sin duda el de la Escuadra y el Compás. No se trata tanto dé una dualidad opuesta como complementaria y, en cualquier caso, que permite la realización de tareas que competen a dos estructuras completamente diferentes y contradictorias: el cuadrado y el círculo. Si ignorásemos cualquier otro instrumentos propio de las logias, bastaría con conocer el cometido de la Escuadra y del Compás pare reconstruir a partir de ellos toda la filosofía masónica.

Hasta tal punto son importantes que nos ayudan a comprender por qué son 33 los grados de la masonería y puede decirse que, sin estos dos instrumentos, no sólo sería incomprensible el simbolismo de las logias, sino que ni siquiera hubieran sido alzadas nuestras más hermosas catedrales. Una muestra de la ineficacia de los modernos sistemas de enseñanza radica en que tanto la Escuadra como el Compás son útiles que acompañan a todo escolar desde sus primeros años de aprendizaje, y sin embargo, ningún plan de enseñanza registra una reflexión sobre las cualidades de los instrumentos que durante años el niño deberá utilizar en su aprendizaje. Pero la disociación que hoy existe entre un instrumento y las enseñanzas morales que nos pueda aportar, era desconocida en otro tiempo, de tal forma que no se concibió instrumento que permaneciera al margen de un contenido didáctico, referido no solo a la tarea específica para la que había sido concebido, sino fundamentalmente a una disciplina ética y moral.

Fijémonos solo un instante, por que nunca más lo olvidaremos, como estos dos símbolos de la Escuadra y el Compás nos sugieren, en su simplicidad, las tres situaciones posibles en el terreno espiritual. Siendo la Escuadra el instrumento a través del cual se delimita y trazan las formas posibles del mundo material, cuadrados, rectángulos, líneas rectas, el Compás, por el contrario, delimita un círculo tenido como imagen de lo Absoluto, de aquello que tiene principio y fin en sí mismo. Así pues, la Escuadra simboliza la tierra, el Compás el cielo. Cuando veamos a la primera superpuesta al Compás esto nos indicará luna situación de dominio de la materia; si, por el contrario, Escuadra y Compás se muestran entrelazados, tal situación nos advertirá sobre el equilibrio de fuerzas entre mundo material y mundo espiritual. Y si, finalmente es el Compás el que se superpone a la Escuadra, quedará claro el dominio espiritual. Pues bien, esto que parece simple y concluyente define los tres primeros grados de la masonería, sus contenidos simbólicos y sus calidades metafísica: Aprendiz, Compañero y Maestro.

Escuadra y Compás, por su amplitud simbólica, son, en sí mismos, libros mudos, no es raro que sean equiparados en las logias al Libro Sagrado, la Biblia, y que los tres constituyan las “Tres Grandes Luces” que deben iluminar la senda del miembro de la orden. La función de la Escuadra es medir magnitudes del mundo material, mientras que el Compás mide ángulos; el primero supone una aproximación al mundo de la cantidad, el segundo al de la calidad y la esencia. Por esto mismo y como veremos en otra parte, el cuadrado que puede trazarse con la escuadra es el símbolo del mundo material y el círculo que surge del manejo del compás lo es del espiritual, siendo el instrumento que corresponde al Supremo hacedor; de hecho en el arte medieval insistió abundamentemente en la asimilación de Dios al Gran Arquitecto del Universo, representado con su atributo de creador: el Compás.

En las logias el Compás muestra generalmente dos angulaciones: abierto a 90º indica el ángulo que no se puede superar, el límite de la manifestación y, por esto mismo, el equilibrio entre sus dos brazos; abierto a la mitad, sus 45º sugieren equilibrio entre fuerzas antitéticas, situadas de manera dinámica y constructiva. Así precisamente puede verse un compás manejado por la musa Urania en la cúspide de la Casa Xifré de Barcelona, acompañando a Saturno-Cronos. Puede verse a la musa embarazada como asimilación a Balkis, amante de Hirám que, tras abandonarlo y resultar muerto, quedó embarazada de él; episodio simbólico por el que los masones aceptan gustosos el nombre de “hijos de la Viuda”. Esta asociación de Urania con Saturno nos permite afirmar que en la cosmología masónica, el Compás es, al mismo tiempo, el emblema de la Geometría y la Astronomía, mide las angulaciones de la tierra y del cielo y permite insertarse en los secretos de ambos mundos. No es raro, por lo mismo, que originariamente Saturno fuera una divinidad agraria y que su relación con el Compás estuviera motivada por la necesidad de roturar y medir las tierras. En manos de Urania significa el escrutar el Cosmos desvelando su influencia en las acciones de los hombres. Es significativo a este respecto que en astrología la cuadratura -distancia de 90º entre dos planetas- sea considerada como un aspecto muy negativo, pero lo es solo en tanto que esta angulación es la propia e inamovible de la Escuadra.

Toda la movilidad del Compás es fijeza en la Escuadra. Así hay que entender la joya que la representa colgando del cuello del Venerable Maestre de la Logia, su voluntad no puede ser otra, más que la de hacer cumplir las Constituciones y los Estatutos de la Orden. Es libre solo para eso; pero para acceder a ese noble rango debe necesariamente hacerse acreedor del otro atributo derivado de la Escuadra: la rectitud que lo debe caracterizar por encima de cualquier otra virtud; no deberá ceder a la debilidad, tendrá la rigidez propia de quien quiere imponerse sobre la materia y aspira a ser perfecto y la perfección se mide por el grado de identificación con lo establecido en las Constituciones.

Estos dos instrumentos son esquemáticamente idénticos a las letras griegas gamma ( G ) y lambda ( l ). Las cuatro gammas forman una svástica completa, por eso en masonería uno de los símbolos más habitualmente utilizados es la letra G inserta dentro de una estrella. La G corresponde a la gamma y de la misma forma que la geometría -cuya inicial es precisamente la G- es la quinta ciencia en la enumeración de las artes liberales, la quintaesencia del mundo manifestado y simbolizado por las cuatro gammas que forman la svástica es, así mismo, es la estrella de cinco puntas.

Por lo demás, desde el punto de vista numerológico, el valor de la gamma es 3 y el de la lambda 30, su suma, la suma de la escuadra y el compás, es 33, como el número de grados de la masonería, como la edad de Cristo, como los 33 peldaños que componen la escalinata del parque de Güell, como el número que puede obtenerse en infinitud de combinaciones sumando las cantidades que figuran en el cuadrado mágico del Pórtico de la Pasión en la Sagrada Familia…

4. Piedra sin Desbastar y Piedra Puntiaguda

En el cuadro del grado de compañero pueden verse dos símbolos de los diferentes estadios alcanzados por la materia prima al inicio de los trabajos y en el momento de la conclusión. A la izquierda una Piedra negra y sin desbastar, a la derecha la misma Piedra pulida y convertida en un cubo puntiagudo. En el cuadro del grado anterior, el de aprendiz, aparecía otra imagen intermedia, la de la Piedra cúbica que examinaremos en su momento, estado intermedio entre las dos que acabamos de nombrar.

En algunas logias y en determinados ritos masónicos, la Piedra puntiaguda figura con un hacha insertada en su cúspide; el carácter sideral y uranio del hacha implicaba en este caso que para alcanzar esta fase de perfeccionamiento, el masón debía recurrir a una fuerza y un poder situados por encima de él y de su personalidad común. Así pues, el grado de Maestro era un grado de perfección y de apertura hacia lo Absoluto.

La Piedra puntiaguda en ocasiones se representaba como una pirámide, en otras como un monolito de estilo egipcio constituido esquemáticamente por un paralelogramo coronado por una pirámide. También se le representaba sobre el plano como un cuadrado al que se le superponía un triángulo equilátero. Al “cuaternario inferior” -síntesis de fuego, tierra, agua y aire- surgido de la unión de las cuatro escuadras de brazos iguales (el “gammadion”) representante del mundo material, se le superponía el “delta luminoso”, símbolo del mundo espiritual y de las calidades superiores, que llegó hasta la masonería por un complicado camino que pasaba a través de la simbólica católica, la cual hizo de él “el ojo que todo lo ve”, representación del mismo Dios Padre.

En ocasiones el simbolismo de un trabajo espiritual venía representado en una clave diferente, adaptado a las características de la casta a la que pretendía ejemplificar. Así pues, el símbolo artúrico de la extracción de la espada de una Piedra entraña la separación de un principio superior representado por el mango y la guarda de la espada, de la Piedra, representada por el cuadrado de los cuatro elementos. La Piedra puntiaguda era, finalmente, para otro sector del mundo tradicional, la representación de la Piedra Filosofal de los alquimistas, otro símbolo del máximo grado de perfección.

Lo que para los constructores y masones era la Piedra en bruto, para los alquimistas era la materia prima. En cualquiera de las dos concepciones se consideraba que el objetivo a perseguir estaba contenido en la materia a emplear. La Piedra Filosofal no estaba fuera de la materia a través de la que se alcanzaba, y la perfección de una estatura estaba ya contenida en la multiplicidad de las formas posibles residentes en el interior de un bloque de Piedra recién extraído de la cantera. La Piedra sin desbastar y la materia prima, eran símbolos de la perfección originaria, de la misma forma que la culminación de los trabajos en la Piedra puntiaguda era interpretada también como límite de perfección; un curioso símbolo coincidente con lo que decimos es el del cono tallado y situado sobre un pedestal cúbico. El símbolo que se le otorga es el de un principio masculino -el cono- descansando sobre la Piedra femenina; unidos así representan, como la Piedra puntiaguda, al andrógino que fue en los orígenes y que vuelve a ser en la culminación final del trabajo sobre la materia prima.

La Piedra en bruto indica la situación del cosmos anterior a la Creación, es, por tanto, símbolo de caos, indiferenciación y pasividad. En ese magma entran distintos estados de la materia, no debemos reducirlo ni confundirlo con el mundo material que conocemos; en absoluto, lo que se indica con esto es que cuerpo, alma y espíritu están mezclados caóticamente, de tal forma que no puede haber inicio de los trabajos sin practicar lo que la alquimia llama “el arte de la separatoria”, es decir, la identificación y extracción de cada uno de estos elementos de los demás. No siempre se realiza, no siempre el hombre es consciente de cual es la materia sobre la que debe trabajar -sobre sí mismo- y así se producen fenómenos interiores que reproducen perfectamente los distintos tratamientos que puede darse a la materia. Si el artesano golpea indiscriminadamente a la piedra, sin orden ni concierto, descuidadamente, no conseguirá sino disgregarla en pequeños trozos, símbolo hermoso de una vida desperdiciada y vana; si, por el contrario, logra acometer la tarea de desbastar su piedra con cuidado y aceptando el hecho de su ignorancia y de su necesidad de aprender, es posible, que poco a poco vaya dotando a la piedra de forma: su ser se irá manifestando; tal es el símbolo.

Los minerales, tal como salen de la mina están muertos, es tarea del artesano o del hermetista, revitalizarlos. Cuando el artista golpea con el Cincel la Piedra y saltan chispas debe entender por este signo que resta aun en el mineral el principio latente del fuego gracias al cual, avivándolo, puede recuperar el estado de pureza original. Esta visión del universo probablemente chocará con el escepticismo de la ciencia para la que las nociones de vida corresponden solo al mundo orgánico y en absoluto al mineral; pero es sin embargo una visión mítica y mágica del mundo que, no solo ayuda a explicarlo, sino que además es utilizada como vehículo de realización interior. Es muy importante entender que cuando el hermetista o el hombre tradicional hablan de la “vida de la piedra” se refieren a una vida no orgánica, aluden a su calidad, a sus vibraciones, identifican en la Piedra, en cada mineral, pero también en cada planta y en cada especie animal, en cada estrella y constelación, un aspecto de todo ello que sintoniza más perfectamente con su propia vida. El oro pasa a ser así, por una ley de correspondencias símbolo del sol, del corazón, del centro del universo, de la realización espiritual; la Piedra, lo es de los distintos estados de evolución del ser. !Tiempo maravilloso aquel en el que toda realidad era un símbolo y cualquier símbolo podía expresarse a través de una realidad material!

5. El cubo y la esfera

Más que a la masonería esta dualidad concierne genéricamente al mundo mágico de los símbolos. Si la hemos incorporado a esta sección es, fundamentalmente por que la Piedra cúbica es un símbolo masónico por excelencia. Sin embargo, es más difícil percibir el símbolo de la Esfera en las logias; si bien su representación plana, el círculo, ocupa un lugar importante, para entrever la esfera hay que recurrir a ornamentos que la incorporan, la esfera armillar, por ejemplo, aparece en algunas logias como símbolo del cosmos sobre las columnas Jakin y Boaz, en otras representaciones masónicas representa al huevo filosofal situado sobre una peana componiendo ambos elementos lo esencial del atanor de los alquimistas. Así puede vérsele en Barcelona en el frontispicio de la Casa Xifré, detrás de Urania y en los Jardines del Laberinto cerca del estanque, construcciones ambas de indudable inspiración masónica.

La más estable de todas las formas, el Cubo, se opone visiblemente a la más móvil de las figuras geométricas. El Cubo parece sugerir inamovilidad; apoyado en cualquiera de sus seis caras, es el símbolo de estabilidad completa, pero también de materialidad. La Esfera, por el contrario, al poder girar libremente hacia cualquier dirección, es una forma completamente dinámica y, considerada, como la más perfecta, parábola material de la misma esencia divina. Orígenes de Alejandría decía que las almas cuando entrar en el Paraíso lo hacen rodando, “pues la Esfera es el más perfecto de todos los cuerpos”.

Esta asimilación de la perfección a la Esfera deriva de sus características geométricas. Existen en ella elementos que lo hacen completamente diferente al resto de los poliedros regulares. Por de pronto cada uno de los puntos de su superficie dista lo mismo del centro; esto ya implica regularidad y orden. Pero al mismo tiempo existe en esta figura una paradoja. En sí misma, la Esfera procede de la irradiación de un punto central hacia el exterior, como una explosión. Cada punto de la superficie no es sino un punto unido por un radio al centro, lo que, en otras palabras, quiere decir que el centro contendrá el mismo número de puntos que la superficie exterior, es decir, infinito número de ellos. La paradoja estriba en que, por una vez, en geometría, el cero y el infinito son una sola y misma cosa. Por eso la Esfera remite al mundo espiritual.

El proceso de formación de un cubo es sensiblemente diferente. Un punto en desplazamiento genera una línea recta, una línea recta, a su vez, desplazada, genera una superficie y esta un volumen. La proyección de cada una de las caras del cubo así constituido marca las seis direcciones del espacio; siendo la séptima el propio cubo de origen.

Todas estas asimilaciones fueron tenidas en cuenta por arquitectos de muy diferentes culturas. Frecuentemente se ha repetido que el mundo espiritual sería imposible de manifestarse sino fuera a través del mundo material, mientras que éste sería un mundo frío y oscuro de no tener la perspectiva de facilitar el acceso al mundo luminoso y superior. Esta complementareidad de ambos órdenes de realidad se muestra en las construcciones árabes tradicionales formadas por una semiesfera superpuesta a un cubo; éste último representa a la tierra y la semiesfera al cielo; así mismo en los ábsides de las pequeñas iglesias románicas es frecuente ver como están cubiertos por un cuarto de esfera que, para acentuar su asimilación al cielo, está incluso pintado de azul y motejado de estrellas.

El cuadrado y el círculo, a pesar de ser figuras trazadas de diversa forma, aun siendo opuestas en sus significados y calidades, siempre terminan por ser relacionadas entre sí. Uno de los problemas matemáticos que se han mostrado irresolubles a lo largo de los siglos es el de la cuadratura del círculo, problema que va más allá de lo estrictamente matemático: relacionar cuadrado y círculo (cubo y esfera) equivale a reconstruir una síntesis originaria superior a cada una de las partes. Pero, si bien el problema matemático no tiene solución, no ocurre lo mismo desde el punto de vista geométrico, existiendo distintas variantes para encontrar un cuadrado cuya superficie equivalga a la de un círculo. Uno de los métodos para resolver este problema consiste en trazar una vésica piscis (símbolo pristino de la dualidad) desde cuyos extremos el cuadrado simétrico es aproximadamente idéntico al del círculo a partir del cual se traza.

Una de las personalidades que conocían esta resolución geométrica era el prominente masón barcelonés, Ildefonso Cerdá, planificador del Ensanche barcelonés en cuyos octógonos dejó constancia del conocimiento de esta fórmula practicada en su tiempo por los maestros masones. Las famosas manzanas barcelonesas son el testimonio de una sabiduría que el devenir del tiempo no logra erradicar.

6. San Juan Bautista y San Juan Evangelista

El papel de San Juan en la masonería, especialmente en la de Rito Escocés, constituye una de las fuentes de mayor riqueza simbólica y, acaso uno de los patrimonios más remotos que mejor encajaron con el cristianismo. Tras el simbolismo de los dos San Juanes se puede reconocer sin dificultad el de Jano, dios latino bifronte, dios del pasado y del presente, de los cruces y de las puertas, dios de los caminos, pero, fundamentalmente, dios del principio y del fin del ciclo anual. Fue una derivación de su nombre la que se utilizó para denominar al primer mes del año, jaunarai, enero, mes en el coincidían el primer instante del nuevo año y el último del ciclo pasado.

Históricamente está suficientemente documentado que las fiestas de Jano fueron sustituidas por las de San Juan Evangelista, solo que el doble rostro del dios latino se escindió y fue así como una pasó a celebrarse en las proximidades del solsticio de invierno -coincidiendo, más o menos, con las antiguas fiestas de Jano- y la otra en fecha simétrica, el solsticio de verano, coincidiendo con la festividad de San Juan Bautista. Desde el punto de visto zodiacal, la primera festividad coincidía con el signo de Capricornio, y se la llamaba “puerta de los dioses”; estaba presidida por la tristeza y la desesperanza por el alejamiento del dios sol que parecía haberse ido separando de su elíptica a lo largo de los meses de otoño. La naturaleza, abandonada por el sol, había muerto. La festividad opuesta, bajo el signo de Cáncer, coincidente con el solsticio de verano, se celebraba bajo un signo diverso: se la llamaba “la puerta de los hombres” y significaba el apogeo del sol, el momento en que los días son más largos y la naturaleza ha llegado a su límite de verdor y frondosidad.

Ahora bien, estas dos fiestas opuestas no hacían sino complementarse mútuamente e indicaban ideas así mismo complementarias. La llegada al solsticio de invierno reflejaba actitudes contrapuestas: de un lado, ciertamente se producía en un clima de tristeza y pesadumbre por la muerte de la naturaleza; pero llegar a ese fecha suponía llegar al límite de alejamiento del sol; a partir de ese momento, se tenía la certidumbre de que el sol volvería de nuevo. La fiesta fue llamada en el mundo romano “Dies natalis solis invictus”, el día del nacimiento del sol invencible. De la misma forma, el solsticio de verano suponía una idéntica actitud ambivalente, la bondad del clima parecía llegar al punto más álgido, la duración de los días, tras prolongarse desde el solsticio de invierno al de verano, empezaba, a partir de ese momento, a acortar su duración. Lo que había llegado a su límite superior, no podía sino descender; lo que se encontraba, en el punto más bajo, iniciaba una recuperación.

Este orden de ideas queda perfectamente recogido en el Evangelio en la contraposición existente entre la figura de San Juan Evangelista y la de Cristo. Aquel dice, anunciando la inminente llegada de éste: “Es preciso que El crezca y yo mengüe” que, entre otros simbolismos, evoca perfectamente el ciclo anual. Y es que, en el fondo, las dos mitades del círculo no hacen sino evocar las dos fases que concurren en un mismo ciclo: la ascendente y la descendente.

Las festividades solsticiales, transpasadas a los dos San Juanes, llegaron a la masonería acompañadas de un grafismo harto elocuente. Un círculo rodeado de dos rectas paralelas tangentes y verticales, ostenta un punto en el centro. Se le llama “las columnas de Hércules” y toma significado del tema joánico. El círculo corresponde al ciclo anual, identificado con el recorrido del sol -punto situado en el centro del círculo-; el hecho de que las dos columnas sean paralelas indican simetría y que sean tangentes nos dice que estarán situadas en los puntos límite del ciclo, los dos solsticios opuestos. La alusión a Hércules procede del carácter solar de sus 12 trabajos que supusieron una dramatización de su búsqueda heroica a lo largo de los doce signos zodiacales. Por otra parte, las dos rectas paralelas y verticales, están tradicionalmente unidas por una filacteria en la que puede leerse la inscripción “Non plus ultra” que indica un límite imposible de superar.

La tradición católica confiere a San Juan Evangelista una naturaleza solar acaso por que su evangelio está considerado como el más espiritual de los cuatro y por el énfasis puesto en la naturaleza de Jesucristo como hijo del Verbo. Su emblema es por esto la naturaleza más etérea y sutil, el ángel. Por el contrario, en los mismos evangelios se insiste en que San Juan Bautista está toscamente vestido, con una piel de camello, se asegura; se trata con ello de demostrar el carácter humano de su naturaleza. El mismo tema se recoge en otras tradiciones: el hombre no iniciado, es equivalente al “hombre de los bosques”, al “hombre salvaje” que figura en algunas representaciones románicas y góticas y al que Fulcanelli dedica uno de los más hermosos capítulos de sus “Moradas Filosofales”: el hombre salvaje de Thiers. El hombre viejo que precisa una metanoia para alcanzar la salvífica naturaleza trascendente del hombre nuevo.

7. Jakin y Boaz

En un documento masónico datado en 1724 titulado “El Gran Misterio de la Franc-Masonería” se demuestra la diferencia entre los rituales antiguos de la orden en comparación con los que se utilizan en nuestros días en las logias. Así por ejemplo, en la actualidad, cada grado tiene una palabra de paso y una palabra sagrada, sin embargo, el siguiente fragmento muestra que antaño existió una palabra universal:

“P.: Dadme la palabra de Jerusalén.

R.: Giblin.

P.: Dadme la palabra universal.

R.: Boaz”.

Boaz es el nombre que la Biblia atribuye a una de las dos columnas situadas a la entrada del Templo de Salomón. Estas dos columnas están todavía presentes en los templos masónicos situadas en un lugar preferencial. Una es precisamente esta, Boaz, y la otra Jakin. Ambas señalan la diferencia entre el espacio profano y el mundo sagrado de la logia. Sin embargo su utilización en los rituales masónicos es mucho más amplia.

En realidad, Jakin y Boaz son las palabras sagradas de los dos primeros grados de la masonería, mientras que Mac-Benah es la correspondiente al tercero. No parece que se trate de una tradición anterior a mediados del siglo XVIII. Y, desde luego, la elección no fue del todo arbitraria, sino que respondió fundamentalmente a la voluntad de resaltar los orígenes templarios de la masonería. En efecto, en el grado 30? se explica que estas tres palabras corresponden a las iniciales de Jacobus Burgundius Molay, el último Gran Maestre de la Orden del Temple quemado en una pequeña isla del Sena en 1314 con la bendición de Felipe el Hermoso y del papa Clemente V. En la superestructura de los grados superiores está muy presente esta voluntad de entroncar con el esoterismo templario. Así por ejemplo el 1743 un grupo de masones de Lyon establecieron el grado de Kadosh, uno de los que componen los “grados de la venganza templaria”. En ellos se explica que algunos templarios franceses lograron eludir la persecución y refugiarse en Escocia en donde fueron admitidos en las Hermandades de Constructores, donde perpetuaron sus ritos y misterios. Hay que decir que no existen pruebas objetivas de tal filiación y que se trata de una tradición difícilmente demostrable que, como máximo, indica la voluntad sincrética de la masonería bajo cuyos auspicios de agrupan cuatro tipos de tradiciones de distintos origen: la propiamente artesanal de los constructores, la templaria, la rosacruz y la kabalística; por no hablar de los ritos minoritarios que incorporan temática procedente del esoterismo egipcio…

El problema a la hora de examinar la masonería, especialmente a lo largo del siglo XVIII consiste en que se produjeron tal número de cambios y a tal velocidad que resultad difícil establecer el objeto de discusión. Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar en 1717, fecha unánimemente aceptada como punto de partida de la masonería especulativa, los rituales distaban mucho de estar concluidos, el simbolismo y las palabras de paso eran sensiblemente diferentes e, incluso, las concepciones de base diferían. Puede entenderse así el estallido que se produjo en el último tercio del siglo. En el ritual de 1730 expuesto por Prichard en “Masonry dissected” encontramos que la palabra sagrada del aprendiz (1er. grado) es doble; se le plantea una palabra -Boaz- y debe contestar con otra -Jakín-. La palabra del segundo grado es Jakín. Pero en 1800 estas palabras resultaban invertidas: Jakín para el primer grado y Boaz para el segundo. Desde entonces las discusiones han sido interminables en las logias y las disquisiciones eruditas han ocupado buena parte del tiempo de reflexión.

Sin embargo el origen y la importancia de estas dos columnas y de sus nombres es claro y su importancia justificaba perfectamente el énfasis puesto en el tema. Boaz (en ocasiones escrito Bohaz o Booz) y Jakin (que también se puede encontrar como Jachin), figuran en todos los templos masónicos, pintadas de azul y blanco respectivamente. En su simbolismo moral indican la resistencia ante las oleadas de la ignorancia. Jakin se suele situar a la izquierda y Boaz a la derecha, su presencia es también patente en las logias operativas de los “compagnons”. Los constructores todavía las representan con las letras T y S que, incluso hemos visto superpuestas en algunos documentos. En efecto, la T o “tau” indica uno de los polos de la dualidad, aquel en el que la cruz de los cuatro elementos materiales está amputada de su dimensión ascendente para acentuar su ligazón con la materia terrenal; la S simboliza a la serpiente y su situación enroscada a la T, indica la atracción que la materia ejerce sobre el espíritu (la serpiente). En ocasiones, la alquimia medieval, e incluso la simbólica cristiana, han representado a serpientes crucificadas, con idéntica intención didáctica.

Flavio Josefo, ya aludió a las dos columnas del templo de Jerusalén. Decía de ellas que una estaba consagrada al viento y la otra al fuego a imitación de las que figuraban en los templos sirios. Las llama, por su parte, Boz y Jaokin. Desde entonces estas dos columnas han hecho correr mucha tinta y la mayor parte de los ocultistas contemporáneos han intentado incluirlas en sus sistemas, desde Eliphas Levi hasta H.P. Blavatsky. Las interpretaciones de Levi son particularmente adecuadas; para él las dos columnas con sus colores diversos, suponen la lucha entre el bien y el mal, la fuerza y la debilidad, Cristo y Satán y establece correspondencias, cuanto menos discutibles, entre mujer-luna-Boaz, hombre-sol-Jakin. Es frecuente también que otros esoteristas las comparen con las dos columnas laterales del Arbol Sephirótico, la columna de la Dulzura y la columna de la Sabiduría. Etienne Marconis de Negre, dice que la columna J significa “preparación para el Señor”, y la columna B, “perseverancia en el bien”. Otro franc-masón prominente, Albert Pike se extiende en interpretaciones etimológicas difícilmente comprensibles para el profano y así podíamos seguir hasta el infinito.

Es posible que todas estas explicaciones contengan algo de verdad y lo que ocurre es cada autor intenta adaptar al sistema ritual o filosófico que le es propio. Importa poco a nuestros efectos. Para nosotros está claro que las dos columnas del templo masónico, como de las hermandades de constructores, suponen el ornamento más llamativo y visible de toda la logia. Situarse en templo y seguir el rito supone necesariamente que la vista del adepto percibe las dos enormes moles, azul y blanca, que figuran en lugar preferencial. Si baja la vista, verá igualmente, el pavimento ajedrezado. Pues bien, ambos elementos no son, fundamentalmente, sino intentos de que en ningún momento se olvide que el mundo contingente es un mundo dual y que en esta dualidad anida el dolor; cruzas las puertas del templo, franquear el umbral marcado por sus dos columnas, supone penetrar en un mundo de esencias diferentes en el que dualidad ha sido superada. en el mismo Arbol Sephirótico, existe una tercera columna, la central, mayor que las dos laterales, la Columna de la Clemencia, síntesis de las otras dos y cuya cima el iniciado aspira a alcanzar, pues, culminándola se encuentra Ketter, la séfira que indica la corona de la realización consumada.

 

LIMITES DE LA REGULARIDAD INICIATICA - Julius Evola

I. El esquema guenoniano de la regularidad iniciática

II. Crítica del esquema guenoniano

III. Iniciación y vías de excepción.

IV. Condiciones actuales de la iniciación.

Este texto, de gran importancia, y origen de la polémica entre Julius Evola y René Guenon, fue publicado inicialmente en “Introducción a la Magia”, colección de fascículos publicados por el Grupo de UR (Tomo III, pág. 160-175 de la edición italiana), cuyos tres volúmenes fueron publicados en Roma en 1971 por el editor Giovanni Canonico (y posteriormente por Edizioni Mediterranea en italiano, ediciones Arché en francés y, recientemente por ediciones Herakles en castellano). Firmado con el seudónimo EA, este texto es indudablemente de Julius Evola, como lo demuestra el estilo inimitable y no fácil de transponer a otra lengua. La presente traducción corresponde a la edición italiana de 1971.

La razón por la que publicamos este texto es para que el interesado por la temática tradicional, disponga de los instrumentos suficientes para el análisis y la valoración sobre el tema. La cuestión de la “regularidad iniciática” es, sin duda, el punto más conflictivo de todo el corpus doctrinal guenoniano y origen de buena parte de los conflictos que ha sufrido. Que cada cual juzgue con serenidad, mesura y objetividad las dos posturas.

LOS LIMITES DE LA REGULARIDAD INICIATICA.

Entre los raros escritores que en Occidente, no por erudición, sino por un saber efectivo, asentado sobre base iniciática, han contribuido a una orientación y clarificación en el terreno de las ciencias esotéricas y de la espiritualidad tradicional, René Guenon tiene un puesto de relieve.

En general, aconsejamos el estudio de las obras de Guenon a aquellos de nuestros lectores que no lo conozcan, en la medida en que son únicas en su género y en su valor, al igual que puede servir de complemento a mucho de lo que hemos expuesto, al menos por lo que se refiere a lo esencial. Por el contrario, en cuanto a ciertos aspectos particulares, se imponen reservas de nuestra parte, porque frecuentemente la orientación de Guenon se resiente de una línea de pensamiento, diversa a la que se encuentra en la base de nuestras formulaciones y, además, por que la dirección de René Guenon es esencialmente teórica, en tanto que la nuestra, por el contrario, es fundamentalmente práctica. Será pues útil considerar brevemente en qué punto están las cosas en este terreno, a fin de que aquellos que nos sigan puedan establecer la manera en que pueden utilizar adecuadamente lo que ha expuesto Guenon.

Por lo que se refiere a las divergencias doctrinales, haremos simplemente alusión, sin detenernos. No compartimos los puntos de vista de Guenon a propósito de las relaciones que existen entre la iniciación real y la sacerdotal, a propósito de su esquema relativo a los Pequeños y a los Grandes Misterios, y en fin, a propósito de la restricción del término “Magia” al que concede un significado inferior y peyorativo. Estos tres puntos, por lo demás, están en cierta medida ligados unos con otros. Pero lo que queremos tratar aquí es precisamente el problema general de la iniciación.

ESQUEMA GUENONIANO DE LA REGULARIDAD INICIATIVA

El punto de vista de Guenon es, en síntesis, el siguiente. La iniciación consiste en la superación de la condición humana y en la realización de los estados superiores del ser: cosa imposible con los meros medios del individuo. Esto podría ocurrir en los orígenes y para un tipo e hombre muy diferenciado del actual; pero hoy sería, por el contrario, necesaria una intervención exterior, a saber la transmisión de una “influencia espiritual” en el aspirante a la iniciación.

Esta transmisión se efectúa ritualmente a través de una organización iniciática regular. Tal es la condición de base: si no se satisface, Guenon estima que no hay iniciación efectiva, sino solamente una vana parodia de esta (la “seudo-iniciacion”). La “regularidad” de una organización consiste en que esté ligada, a su vez, directa o mediante intermediarios de otros centros, a un centro supremo y único. Consiste además, en referirse a una cadena ininterrumpida de transmisión que continúa en el tiempo a través de representantes reales, remontándose hasta la “tradición primordial”.

A fin de que la transmisión de las influencias espirituales, condicionando el desarrollo iniciático, sea real basta que los ritos requeridos sean exactamente realizados por aquel que está regularmente designado para tal función: que, por lo demás, éste comprenda o no los ritos requeridos, que crea o no en su eficacia, apenas tiene importancia sobre el acto en sí. En estos casos, igualmente, la cadena no se interrumpe y una organización iniciática no cesa de ser “regular”, ni capaz de conferir la iniciación, incluso cuando no cuenta más que con “iniciados virtuales”. Como se sabe la Iglesia tiene un punto de vista análogo respecto a la ordenación sacerdotal y a la eficacia de los ritos regularmente ejecutados.

En cuanto al candidato a la iniciación, para obtener la transmisión de las “influencias rituales”, se pide una cualificación. Tal cualificación concierne, sea la plano físico, con ausencia de ciertos defectos corporales, sea a una cierta preparación mental (”especulativa”), o a la presencia de una aspiración precisa, o, como preferimos llamarlo, de una vocación. Puede decirse de forma general que un estado de desarmonía y desequilibrio descalifica para la obtención de la iniciación. Con la transmisión de “influencias espirituales”, se transforma en un “iniciado virtual”. Un cambio interior se produce, el cual -al igual que el hecho de pertenecer a la organización a la que se está adherido- será indeleble y subsistirá por siempre jamás.

Sin embargo, la iniciación efectiva tiene necesidad de una labor activa, “operativa”, de actualización, que debe ser hecha por uno mismo y que ningún maestro puede acometer en lugar del aspirante (dado que existen diversos grados de iniciación, esto debe ser verosímilmente entendido para cada grado). Los representantes de una organización iniciática no pueden dirigir, controlar y secundar este desarrollo y prevenir desviaciones posibles. El enlace con estados superiores del ser, establecida por medio de la transmisión de influencias espirituales, no tiene siempre necesidad de ser consciente para ser real.

En particular, René Guenon distingue netamente entre misticismo e iniciación, pues el místico no es “activo” en sus experiencias: habitualmente no posee siguiera los medios para interpretarlas adecuadamente (especialmente por que se trata de un individuo aislado y la condición base para la iniciación es la ligazón con un “centro” y una “cadena”, la cual no se satisface en absoluto. En segundo lugar, René Guenon niega toda posibilidad de ligazón -como el llama “ideal”- con una tradición, es decir, todo enlace que no se efectúe según la vía ritual, anteriormente indicada, y por contacto con representantes vivientes, existentes, presentes y autorizados de esta tradición. Una iniciación “espontánea”, en fin, resulta igualmente excluida, pues equivaldría a un nacimiento sin ayuda de quien facilitara la posibilidad o al desarrollo de una planta sin que primero haya semilla la cual, a su vez, procede de otras plantas nacida la una de la otra.

Tal es, en síntesis, el esquema guenoniano de la “regularidad iniciática”. Veamos ahora lo que se puede pensar a este respecto.

CRITICA DEL ESQUEMA GUENONIANO

Contra el esquema en sí no habría gran cosa que objetar, salvo que la situación existente para la mayor parte de aquellos a los que se dirigen los escritos de Guenon, no pasa de ser un esquema abstracto. Podemos conceder a este esquema nuestro asentimiento, pero luego si se desciende a la pregunta de cómo pasar a la práctica para recibir la iniciación, no se percibirán en la obra de Guenon muchas luces: todo lo contrario. En efecto, Guenon pretende que no aspira a nada más que la clarificación del concepto de iniciación; en cuanto a ocuparse del problema iniciático en sí, es decir, saber a quien hay que dirigirse para recibir indicaciones concretas, es algo que no le concierne -según afirma- de ninguna manera y que no puede, por nada del mundo, entrar en sus atribuciones.

Así el individuo que oye hablar a Guenon constantemente de “organizaciones iniciáticas”, como si existieran en todas las esquinas, se encuentra frente a un auténtico callejón sin salida, en el caso en que el esquema de la “regularidad iniciática” fuera considerado verdaderamente absoluto y exclusivo.

Pensamos naturalmente en el hombre occidental. En Oriente -desde los países islámicos hasta el Japón- pueden aun existir ciertos centros que conserven suficientemente las características indicadas por Guenon. Pero no puede hacerse gran caso de esto; incluso aunque alguien decidiese desplazarse a estos lugares para recibir una iniciación regular auténtica. En efecto, haría falta tener la suerte de entrar en relación con centros de una pureza, por así decirlo, absolutamente supratradicional, pues, en caso diferente, se trataría de iniciaciones, cuya jurisdicción (como reconoce el propio Guenon) es el medio ambiente de una religión positiva dada, que no es la nuestra. Aquí, no se trataría de “convertirse” o no; existe un conjunto de factores físicos y sutiles, raciales y atávicos, de formas específicas de culto y divinidad, hasta llegar al factor representado por la mentalidad y por la misma lengua, que entran en consideración. Se trataría de trasplantarse a un medio físico y espiritual completamente diverso: lo que no es accesible para la mayoría y no puede ser realizado mediante un simple viaje.

Si uno se orienta por el contrario hacia la tradición que terminó por prevalecer en Occidente, nada podría alcanzarse, pues el cristianismo es una tradición mutilada de la parte superior, esotérica e iniciática. En el interior del cristianismo tradicional -es decir, del catolicismo- no existe ya una jerarquía iniciática: aquí, las perspectivas se limitan a desarrollos místicos mediante la iniciativa individual, y sobre una base carismática. Esporádicamente, algún místico sabe ir más allá y, de forma puramente individual, logra elevarse hasta el plano metafísico. Podemos y debemos hacer abstracción de algunas raras alusiones de los primeros siglos de nuestra era, o de las que se ha creído encontrar en la iglesia greco-ortodoxa, y a la caza de las cuales han partido ciertos guenonianos.

Si tras haber reconocido todo esto, se quiere buscar más, lo que dice Guenon no es particularmente consolador. En efecto, reconoce que en nuestros días, en el mundo occidental, no existen en absoluto organizaciones iniciáticas. Las que hubieron, hoy han caído en un estado de completa degeneración transformándose en “vestigios incomprendidos, incluso por los mismos que las dirigen”. Más aún: lo que añade, a título de precisiones, no hace sino acrecentar la perplejidad y el que sean visibles, además, los peligros que derivan del hecho de asumir incondicionalmente el esquema abstracto de la “regularidad iniciática”.

Aquí no podemos más que expresar nuestro desacuerdo preciso sobre dos puntos. El primero es que, incluso a través de organizaciones degradadas, sería posible obtener algo parecido a una verdadera iniciación. Para nosotros, la continuidad de las “influencias espirituales” es, de hecho, ilusoria, cuando no existen representantes dignos y conscientes de una cadena dada y cuando la transmisión se ha convertido casi en mecánica.

Es un hecho que existe la posibilidad, en este caso, de que las influencias verdaderamente espirituales “se retiren”, razón por la cual lo que queda y es transmitido no es nada más que algo degradado, un simple “psiquismo”, incluso abierto a fuerzas oscuras, de tal manera que la adhesión a la organización correspondiente, para quien aspira verdaderamente a lo alto, se vuelva a menudo una desventaja y un peligro, antes que un socorro. René Guenon no parece pensar lo mismo: cree que si la continuidad exteriormente ritual se ha mantenido, es siempre posible obtener lo que llama “iniciación virtual”.

Más grave es nuestro desacuerdo cuando Guenon dice que el resultado de las investigaciones por él conducidas en una época ya lejana, le llevó a la “conclusión formal e indudable” de que fuera del caso de supervivencia de algún grupo de hermetistas cristianos procedente de la Edad Media, entre todas las organizaciones con pretensiones iniciáticas que existen hoy en Occidente, no hay nada más que dos que puedan reivindicar, aunque de forma muy decaída, un origen tradicional auténtico y una real transmisión iniciática: el Compañerismo y la Masonería. Todo lo demás no sería más que charlatanería y vacuidad, cuando no serviría para disimular algo peor. Así se expresa Guenon. Pero, aquí nosotros introduciremos consideraciones particulares, sosteniendo que existen indicios suficientes a propósito de personas que, incluso en Occidente, están o han estado en posesión de conocimientos iniciáticos efectivos, sin haberse afiliado, ni al Compañerismo, ni a la Masonería.

Dejando pues de lado este hecho, diremos, a propósito del Compañerismo que se trata de una organización iniciática residual, de origen corporativo y alcance muy restringido, cuyo nombre fuera de Francia es casi completamente ignorado. Para pronunciarnos a este respecto, no poseemos datos suficientes y no creemos que la cosa valga la pena. Pero, en cuanto a la masonería, las cosas se presentan de forma diversa. René Guenon puede haber contemplado quizás algún núcleo superviviente de la antigua masonería “operativa”, privada de relaciones con lo que la masonería es hoy concretamente. En cuando a esta última, no tiene -al menos, por lo que respecta a las cuatro quintas partes- absolutamente nada de iniciático, siendo un sistema fantasioso de grados, construido sobre la base de un sincretismo inorgánico, hasta el punto de que representa más precisamente lo que Guenon llama “seudoiniciación”.

Más allá de este artificioso edificio, lo que puede encontrarse, dotado de un carácter “no humano” en la masonería moderna, posee a lo más un carácter muy sospechoso; diversas circunstancias vuelven legítimo el que pueda suponerse a este propósito, que se trata propiamente de una organización cuyo elemento verdaderamente espiritual se ha “retirado” y en la cual el “psiquismo” ha servido frecuentemente como instrumento de fuerzas tenebrosas. Si se mantiene el principio de juzgar según los frutos, reconociendo la precisión de la “dirección de eficacia” de la masonería en el mundo moderno, su constante acción revolucionaria, su ideología, su lucha contra todas las formas positivas de autoridad de lo alto, y así sucesivamente, no puede sino alimentar dudas a propósito de la naturaleza del fondo oculto de la organización en cuestión, cuando no se reduce a una pura y simple imitación de la iniciación y de la jerarquía iniciática.

René Guenon no está en absoluto dispuesto a aceptar una interpretación de este género. Pero no es el punto decisivo sobre la cuestión. Aunque no intente “conducir o robar afiliados a cualquier organización”, la responsabilidad que indirectamente toma con tales consideraciones, es enteramente suya, y por nuestra parte no podemos compartirla, ni siquiera en su parte más mínima (1).

Así pues, ante un balance como éste, el problema práctico, en los marcos de la “pura regularidad iniciática”, se presenta bastante mal para el hombre occidental. Conviene ver que otras vías, legítimas y fundadas, pueden ser consideradas para dar cierta luz al problema.

INICIACION Y VIAS DE EXCEPCION

El mérito que es preciso reconocer a la concepción guenoniana es el realce que da a la dificultad de realización iniciática en las condiciones actuales y el hecho de colocar un límite contra ciertos planteamientos concernientes a la “iniciación individual” y a la “autoiniciación”, presentados por algunos -Rudolf Steiner entre ellos- como la única vía que el hombre occidental debería seguir. Conviene no caer de un exceso a otro.

Es absolutamente cierto que en razón del proceso de involución al cual la humanidad está sujeta, algunas posibilidades de realización directa, presentes en los orígenes, si bien no están totalmente perdidas, se han convertido, al menos, en raras. Pero no se debe caer en posiciones equivalentes a la concepción cristiana, según la cual el hombre, irremediablemente tarado por el “pecado original”, no podría nada por sí mismo en el terreno propiamente sobrenatural; aquí la intervención inseparable de aquel que puede transmitir ritualmente las “influencias espirituales”, base de todo, según Guenon, aparece como equivalente de la “gracia” y de los “sacramentos”.

Otra consideración importante que conviene hacer es la siguiente. Guenon mismo, en otro libro, ha señalado que uno de los aspectos de la involución específica es una solidificación, sea como la que se provoca hoy en la realidad presente bajo las formas rígidas de una materialidad sin alma, sea -añadimos nosotros- como la que determina una cerrazón interior del individuo humano. Se debe estimar que en tales condiciones, el poder y, en consecuencia, la ayuda propia a las “influencias sutiles”, en el dominio de los ritos, no solo iniciáticos, sino aun religiosos, es más que reducida e incluso nula en los casos dados. Sería preciso, en efecto, preguntarse finalmente, cual es la naturaleza de estas “influencias espirituales” y si aquel que, en calidad de “iniciado virtual”, las posee, no se encuentra así protegido frente a todo tipo de errores doctrinales y desviaciones. En verdad conocemos muchos casos de personas -y no solo occidentales- cuya situación es verdaderamente conforme a la “regularidad iniciática” en el sentido guenoniano del término (y, en primer lugar, todos los masones), pero que dan muestra de tal incomprensión y de tal confusión a propósito de todo lo que es verdaderamente esotérico y espiritual, que aparecen muy por debajo de personas que no han recibido este don, pero que están dotados de una justa intuición y de un espíritu suficientemente abierto.

Aquí también, no se puede eludir juzgar según el criterio “Los juzgaré según sus frutos”, y no debemos hacernos ilusiones a propósito de las “influencias” espirituales en cuestión, en el estado actual de las cosas.

Dicho esto, en tanto que consideración general y decisiva, conviene tener presente en el espíritu lo que sigue: el hombre que ha nacido en la época actual es un hombre que ha aceptado lo que los teósofos llamarían un “karma colectivo”: es el hombre que se ha asociado a una “raza” la cual “ha querido nacer por sí misma”, librándose también de los lazos que no servían más que para sostenerla y guiarla y al que se ha dejado hacer; siguiendo esta ruta no ha ido mas que al encuentro con su propia ruina, he aquí lo que es conocido por todos los que saben comprender el rostro de la civilización moderna. Pero el hecho sigue siendo el mismo: hoy, en Occidente, nos encontramos en un medio en el que las fuerzas espirituales se han retirado y en el seno del cual el individuo no puede contar mucho con ellas, a menos que, gracias a un feliz concurso de circunstancias, no sepa, a en cierta medida, abrirse él mismo una vía. En esto, no hay nada que cambie.

Encontrándose pues en una situación que, por sí misma constituye una anomalía, prácticamente también en el dominio de la iniciación, conviene considerar menos las vías regulares que las que tienen un carácter de excepción.

Lo cual admite en cierta medida el mismo Guenon. Los centros espirituales -dice- aunque con modalidades extremadamente difíciles de definir, pueden intervenir más allá de las formas de la transmisión regular, sea en favor de individuos particularmente cualificados, que se encuentran aislados en un medio donde el obscurecimiento ha llegado a tal punto que no subsiste casi nada de tradicional y la iniciación no puede ser obtenida, en vistas de un fin general o excepcional, como renovar una cadena iniciática accidentalmente interrumpida. Existen pues posibilidades no normales de “contactos” directos. Pero René Guenon añade que es esencial retener que, incluso si un individuo aparentemente aislado alcanza una iniciación real, esta iniciación no será espontánea más que en apariencia, por que de hecho indicará siempre un enlace, por cualquier medio, con una cadena efectivamente existente: un enlace “sobre la vertical”, es decir, como una participación interior en los principios y en los estados supra-individuales de los cuales toda organización particular de hombres no es más que una manifestación sensible y, en cierta manera, apenas una exteriorización contingente (2). Por ello, en los casos en cuestión, se puede siempre formular la pregunta: ?es verdaderamente la intervención de un centro lo que ha determinado la iniciación o, por el contrario, es la iniciativa activa del individuo de querer avanzar hasta cierto punto, lo que ha provocado esta intervención?

A este respecto, puede hablarse de una cualificación que no entra enteramente entre las que Guenon ha indicado, una cualificación activa, creada a través de una disciplina especial, por una especial preparación individual que vuelve apto, no solo al ser elegido, sino en ciertos casos, también a imponer la elección y la iniciación. El símbolo de Jacob luchando contra el ángel, hasta el punto de obligar a bendecirle, como tantos otros, hasta el de Parsifal (en Wolfram von Eschembach) que abre la ruta hasta el Grial “con las armas en la mano”, algo “jamás visto hasta entonces”, corresponden a tal posibilidad. Es lamentable que en los libros de René Guenon, no se encuentre nada a propósito de lo que puede ser una disciplina activa de preparación, la cual, en ciertos casos, es susceptible de conducir, incluso sin solución de continuidad, a la iluminación (3): de la misma forma René Guenon no indica nada, en cuanto a disciplinas concretas respecto a la obra de actualización, que convierte al “iniciado virtual” en un verdadero iniciado y, finalmente, en un Adepto. Tal como ya hemos dicho, el dominio de René Guenon es el de la simple doctrina, mientras que el que nos interesa es el terreno de la práctica.

Pero en este terreno, igualmente, René Guenon, en alguna ocasión, ha escrito algo que puede crear desorientación. Refiere una enseñanza islámica, según la cual aquel que se presenta ante una “puerta” sin alcanzarla por la vía normal y legítima, ve entreabrirse esta puerta ante él y luego se encuentra obligado a continuar el camino, pero no como un simple profano -lo que a partir de haber entrado sería imposible- sino como un sahar (brujo o mago en un sentido inferior). Es preciso realizar ciertas reservas ante este planteamiento; ante todo, si aquel que ha logrado aproximarse ante esta “puerta” a través de una vía no normal, tiene intenciones rectas y puras, esta intención será ciertamente reconocida por quien tenga el derecho, de suerte que la puerta se abrirá según el principio: “Golpead y os será abierto”. Pero si la puerta no debía abrirse, esto -siempre en el caso de que se trata- indicaría únicamente que el aspirante a la iniciación, situado frente a la prueba, deberá abrir la puerta él mismo, recurriendo a la violencia, según el principio de que el umbral de los Cielos puede ser violentado; pues, de manera general, es exacto lo que dice Eliphas Levi, a saber que el conocimiento iniciático, no se da, sino que se toma: lo que, por lo demás, constituye la esencia de esta cualidad activa que entre ciertos límites, René Guenon mismo reconoce (4). Querer o no querer, un cierto rasgo “prometeico” naturalmente pertenecerá siempre a la categoría más alta del iniciado.

René Guenon tiene razón en no tomarse en serio la “iniciación astral” y denunciar a este propósito lo que piensan en sus divagaciones ciertos medios “ocultistas”. Aquí también hay que ver muchos puntos de vista que no son sino una distorsión. A parte del hecho que, en cualquier caso, la verdadera iniciación se realiza en una condición que no es la de la conciencia ordinaria despierta, es posible elevarse activamente hasta estados donde son favorecidos los contactos esenciales para el desarrollo supra-individual. En el esoterismo islámico, por ejemplo, se habla de la posibilidad de alcanzar el shath, estado interior especial que, entre otros, da eventualmente la aptitud de unirse con el Khir, ser enigmático en quien reside el principio de una iniciación directa, es decir, sin la mediación de una tariqa (organización) ni de una sîlsila (cadena)(6). Aunque concebida como excepcional, esta posibilidad se admite. Aquí, lo esencial es la nyyah, es decir, la intención justa, que es preciso no entender en un sentido abstracto y subjetivo, sino como una dirección mágica de eficacia.

Veamos también otro punto. Como se ha visto, René Guenon excluye el enlace “ideal” con una tradición, por que “solo puede unirse con aquello que tiene una existencia actual”, es decir, con una cadena de la que existan aún hoy representantes vivientes según una filiación regular: sin lo cual la iniciación sería imposible e inexistente. Aquí también se manifiesta una curiosa confusión entre el elemento esencial y el elemento contingente y organizador. ?Qué significa, en suma, “existencia actual”? Todos los esoteristas saben que cuando un principio metafísico cesa de tener una manifestación sensible en un medio dado o en un período concreto, no por ello pasa a ser menos “actual”, sino que sigue existiendo en otro plano (cosa que el mismo Guenon reconoce más o menos implícitamente). Si por enlace “ideal”, se entiende una simple aspiración mental, se puede compartir al opinión de Guenon; de otra manera las cosas se plantean, respecto a las posibilidades de una evocación efectiva y directa, sobre la base del principio mágico de las correspondencias analógicas y sintónicas. En suma, René Guenon admite -con precisión- que las “influencias espirituales” tienen sus propias leyes. ?No equivale esto, en el fondo, a admitir en principio, la posibilidad de una acción determinante sobre ellas? Lo que puede ser concebido en una situación colectiva, una cadena física pudiendo crearse y estar dispuesta para que sirva como un cuerpo que, sobre la base de una “sintonía” y, precisamente, de una correspondencia “simpática”, atraiga una influencia espiritual en los términos del “descenso” de un plano, donde las condiciones de tiempo y de espacio no tienen un valor absoluto. La cosa puede conseguirse o no, pero no hay que excluirla, ni confundirla con la simple e inconsistente “ligazón ideal”.

En fin, René Guenon niega que una iniciación pueda realizarse sobre la base de lo que ha sucedido ya en existencias precedentes. Ya que nosotros admitimos tan poco como Guenon la teoría de la reencarnación, si se refiere a ella, estamos de acuerdo con él. Pero no por esto debe excluirse la que se podría llamar una “herencia trascendental” especial en individuos dados, capaz de conferirles una “dignidad” particular, en cuanto a la posibilidad de recorrer y alcanzar, por vía directa, el despertar iniciático. Esto ha sido reconocido explícitamente por el budismo. La imagen guenoniana de una planta o de un ser vivo, que no puede nacer cuando no existe semilla (que sería el “inicio”, determinado desde el exterior por la iniciación ritual), no es válido más que dentro de ciertos limites. Volviéndola absoluta, se terminará por contradecir la visión metafísica fundamental de la no-dualidad y, sobre todo, referir uniformemente todos los seres a un mínimo común denominador. Ya que pueden llevar en sí mismo la “semilla” del despertar.

CONDICIONES ACTUALES PARA LA INICIACION

Ya hemos indicado los elementos esenciales que hacer valer frente al esquema unilateral de la “regularidad” iniciática. En cierta forma, nos arriesgaríamos a descualificarnos a nosotros mismos, si no reconociéramos en este esquema el valor que se le debe. Pero no es necesario exagerar y perder de vista las condiciones especiales, digamos incluso anormales, donde se encuentran en Occidente incluso los que tienen las mejores intenciones y cualificaciones. ?Quién no se adheriría si encontrara organizaciones iniciáticas, tal como René Guenon las concibe, incluso con aspectos que hacen casi pensar en un sistema burocrático de “legalidad” formal? ?Quién no las buscaría, pidiendo simplemente ser juzgado y “puesto a prueba”? Pero este no es el caso y quien lee a Guenon se encuentra un poco en la situación de aquel que oyera decir que sería hermoso poseer a una fascinante joven, pero que, al preguntar donde está no obtendría por respuesta más que el silencio o también “este no es nuestro problema”. En lo que se refiere a las indicaciones dadas directamente por Guenon sobre lo que subsistiría en Occidente de organizaciones iniciáticas regulares, hemos ya expuesto las reservas precisas que se imponen.

Queda solo la cuestión que, a decir verdad, habríamos debido exponer desde el principio, diciendo que la idea misma de la iniciación ritual, tal como la expone René Guenon, nos parece algo muy debilitado. En efecto, una transmisión de “influencias espirituales” mal individualizadas, transmisión que podría incluso no percibirse, unificando una simple “iniciativa virtual”, la cual, en sustancia, como hemos dicho, está expuesta a todos los errores y a todas las desviaciones, a lo más, como el último de los “profanos”, una transmisión de este tipo, en definitiva, es muy poco. Por lo que sabemos y por lo que puede deducirse de las tradiciones precisas -entre ellas las de los misterios antiguos- la iniciación real es, por el contrario, asimilable a una especie de operación quirúrgica, cuya contrapartida es una experiencia vivida de forma particularmente intensa y dejando -como dice un texto: “la huella eterna de una fractura”.

Encontrar a quien sea capaz de dar una iniciación en estos términos no es algo fácil ni depende en absoluto solo de la cualificación (en razón de lo ya indicado, conviene hoy, en Occidente, aportar diversas restricciones al principio “cuando el discípulo está dispuesto, el Maestro también lo está”). En este caso, se trata esencialmente de elementos, por así decir, “destacados” (en el sentido militar), los cuales, en la vida, pueden ser o no encontrados. No puede tenerse la ilusión de encontrar una “escuela” propiamente dicha provista de todo lo necesario para llegar a un desarrollo regular, con un sistema suficiente de “seguridades” y controles. Las “escuelas” que en Occidente presumen de ser tales por lo mismo que lo presumen con “iniciados” que, colocan su cualificación en tarjetas de visita o en las páginas amarillas, son vulgares mistificaciones y uno de los méritos de Guenon es haber ejercido una justa crítica destructiva.

En cuanto a los que, una vez asumido el karma de la civilización en el seno de la cual han querido nacer, siendo ciertamente de su vocación, quieren avanzar por sí mismos solos, esforzándose en alcanzar contactos directos sobre la “vertical” -es decir contactos metafísicos, en lugar de enlaces “horizontales” con organizaciones aparecidas en la historia que les facilitarían una ayuda- estos se comprometen a lo largo de una vía peligrosa, realidad que queremos subrayar explícitamente: pues todo sucede como si se aventurara en un país salvaje, sin tener un “plano de referencia”, ni una tarjeta de presentación. Pero, en el fondo, si en el mundo profano se encuentra natural que una persona buen nacida ponga en juego su vida, cuando el fin vale la pena, no hay razón para pensar de otra manera respecto a quien, dadas las actuales circunstancias, no tiene otra opción que la conquista de la iniciación y la abolición del lazo humano. !Alá akbar! puede decirse con los árabes, es decir, Dios es grande, mientras que Platón ya había sentenciado: “Todas las cosas grandes son peligrosas”.

 

NOTAS

(1) Es igualmente discutible que la masonería sea una “forma iniciática puramente occidental”, sería preciso ignorar toda la parte que comporta el elemento hebraico en su ritual y en sus leyendas.

(2) Por lo demás, a propósito de la Rosa Cruz, Guenon habla de la colectividad de los que han alcanzado un estado determinado, superior al de la humanidad común y han obtenido el mismo grado iniciático. En rigor no se debería hablar de “sociedades”, sino ni tan siquiera de “organizaciones”. En otra ocasión, Guenon ha recordado que las jerarquías iniciáticas no son nada más que los grados del ser. Todo esto puede ser entendido en un sentido espiritual y metafísico y no personalizado u organizado.

(3) Tal es típicamente el caso de la ascesis budista de los orígenes. El budismo dispone igualmente de un término técnico para designar precisamente a los “que se han despertado a sí mismos”.

(4) Sobre esta base, debe ser entendido el principio de la “incomunicabilidad”. El verdadero conocimiento metafísico es siempre un “acto” y lo que posee una cualidad de “acto” no puede proceder de otra parte; según la expresión griega, se puede solo alcanzarlo.

(5) Se puede recordar la parte muy importante que la iniciación recibida durante el sueño conoce entre las poblaciones salvajes. Sobre este aspecto ver, por ejemplo, Mircea Elíade, “El Chamanismo y las técnicas del éxtasis”.

(6) Sobre este punto un texto de Abdul Hadi (publicado en agosto de 1946 en Etudes Traditionelles) habla de dos cadenas de las que una sola es histórica y la iniciación es dada por un maestro (sheik) viviente, autorizado, poseedor de la llave del misterio: es el et-talimurrijal, apoyándose sobre hombres, distinto del et-talimur-rabbani, para el cual no se trata de un maestro vivo en tanto que hombre, sino de un maestro “ausente”, desconocido, o incluso “muerto” desde hace numerosos siglos. A esta segunda vía, se refiere la noción del Khidr (pronunciar Ridr, NdT) a través del cual se puede recibir la iniciación por vía directa. Tal posibilidad posee una importancia muy particular en el ismaelismo. En los Rosa Cruz, la figura misteriosa de “Elías Artista” era, en cierto sentido, equivalente al Khidr.

Tratado de Ángeles, Demonios y Dioses: Pasado y Presente

Les comentare un poco sobre la existencia de los ángeles en distintas culturas, sacando un poco de unas de mis investigaciones, recopilaciones e interpretación que, si bien no las he publicado, ya estan registrados:

La palabra “Ángel” proviene del griego “Aggelos” y su latinización “Angelu” que significa mensajero , es decir, intermediario entre los mortales y los dioses.

Varias culturas han reconocido a estos seres como nacidos de los dioses para su ministerio.

Sus fines estan divididos en :
- Cuidando la naturaleza regulandolo en sus diferentes aspectos.
- Regulando a la humanidad, instruyendolos, informando o dirigiendo.
- Ser guardianes protectores.
- Como guerreros.
- Como depositarios del poder cosmico.
- Como juez y verdugo

Estos ángeles estan divididos en tres tendencias: Acólitos, Rebeldes y Renegados

El Acólito: Sirve a las voluntades y leyes supremas sin desobedecer y haciendolas cumplir al pie de la letra, no suelen manifestarse ante los mortales, y si lo hacen , solo es para entregar o cumplir un mandado divino. Son los ángeles propiamente dichos.

El Rebelde: Sigue las leyes supremas a su conveniencia, desobedeciendo a veces las voluntades supremas u obedeciendolas pero a su manera. A pesar de ello jamas faltan a la ley ni van en contra de ellas.
Suelen manifestarse a los mortales sea por orden divino o por propia voluntad, estos son los que instruyen o informan a los profetas o se relacionan con otros mortales para sus propios fines. En el latin antiguo se les conocia a estos rebeldes como “Demonos” que significaba “quien demuestra mucho o quien revela”

El Renegado: Son ángeles o entidades, quienes no obedecen y renuncian a las leyes y voluntades supremas yendo en contra de ellos por obtener un poder para gobernarlos. Estos se manifiestan a los mortales con frecuencia para usarlos para sus fines, corrompiendolos para ir en contra de las leyes, asi sometiendo sus espiritus y alistando soldados para su servicios. Estos fueron conocidos en el latin eclesiastico con el cristianismo como “Daeminium” que proviene del griego “Daimonion”, que significa “calumnioso”, o del Griego “Diabolos” y en latin “Diabolu” que significa “quien obstaculiza”.

Los primeros vestigios de la existencia de estos seres se da en el año 3500 a.C en el antiguo Egipto pues su población atribuía los conocimientos de los sacerdotes a enviados  del Dios Ra por lo que el 2755 a.C este Culto se convirtió en la religion oficial de esta cultura en la cual Thot seria uno de sus representantes ocupando el cargo de Escriba de los Dioses.

Más adelante (2700 a.C. aprox.) los Sumerios tendrian cuatros dioses que, por sus funciones, se considerarian ángeles ya que regulaban de la creación. Éstos fueron An (dios del cielo), Ki (diosa tierra), Enlil (dios aire) y Enki (dios del agua). Para estos dioses el acto de la creación implicaba el cumplimiento cabal de la palabra divina para mantener el cosmos en un movimiento continuo y armonioso y así evitar la confusión y el conflicto. Ellos concebian el ME como una serie de reglas y leyes universales e inmutables que todos los seres estaban obligados a obedecer.

El Patriarca Enoch (2600 a.C. Aprox.) hijo de Yéred y padre de Matusalén, relató en su Libro la vida de estos servidores y cómo es que estos bajaron al mundo enamorados de las mujeres. Los antiguos Israelies asumieron la imagen de un concilio de dioses convirtiendo a todos ellos en ángeles que sirven a un sólo Dios. 

En Grecia (1500 a.C aprox.) tambien simbolizaron a estos seres en su gran panteon de dioses, siendo Hermes (Mercurio en latín, Roma) quien tenía el cargo como Mensajero de los Dioses.

Los Vedas dan a conocer estos entes en la India. Se les denomina Devas (ángeles y rebeldes) y Asuras (renegados). Los Devas gobiernan tres regiones del cielo, el aire y la tierra y asisten a la humanidad con sus poderes. En la religión mazdeita los Asuras (o Ahuras) fueron asociados bajo la gran deidad Ahura Mazda con las fuerzas del bien mientras que los Devas (o Daevas) desempeñaban la función opuesta, siendo asociados con el espíritu maligno Ahriman.

Los Esenios concibieron completamente el hecho que los Angeles y los renegados (lado maligno dirigido por el dios Belial) veian al mundo como su campo de batalla y que usaban a los mortales como instrumentos para sus fines.

El Islam también desarrolló su propia jerarquia angelical que entre sus filas incluían a arcangeles (Miguel y Gabriel) y los portadores del trono de Alá (un león, un águila, un toro y un hombre). La jerarquía de los espíritus celestes islámicos se basó en la jerarquía que tenía la religion preislámica (politeista). Los Jinni (plural:Jinn, femenino: Inniyah) se consideran rebeldes y renegados, mas pequeños que un ángel y formados de fuego o aire (habitando en él), en las llamas, bajo tierra y objetos inanimados. Estos pueden adoptar forma humana como animal. Pueden ser “buenos” o “malos” y según esta correspondencia serán bellos o feos respectivamente. Su apariencia es similar a los seres humanos y tienen necesidades corporales, reproducen su especie y mueren aunque viven mucho tiempo. Son conocidos por el vulgo como Genios.

Muchos dicen que los ángeles son seres de luz, la verdad es que toda entidad (incluidos nosotros) son seres de luz por que el espíritu se manifiesta a través de un brillo o esplendor. Todos tienen la oportunidad, en su debido momento, de llegar a estar en el grado de “ángel” o de “deidad” ya que todos ascendemos según nuestra voluntad con la que podremos escoger que ser pero hay entidades que nacieron en dichos rangos y nunca pasaron por la evolucion del mismo espíritu (reencarnaciones).

Las entidades primarias que llamaremos ángeles “acolitos” o “primarios” son seres que su funcion sexual es masculino aunque sean asexuales y de formas andróginas no pueden reproducirse entre ellos pero tienen un comportamiento Escisión.

Algunos de estos seres, segun cuenta Enoch, se materializaron como cuerpo de hombre gigante o poseyendo cuerpos de hombres que se reproducieron con las mujeres mortales. Con esta reproducción generó una nueva raza de ángeles sexualizados (macho y hembra) con facultades reproducctivas y libres de las voluntades supremas: los “rebeldes”, quienes están en grado inferior que los acólitos. Viven en ambos mundos (mortal y divino) y tienen la posibilidad de evolucionar por lo que pasan por reencarnaciones en el mundo material haciéndolo a través de un cuerpo mortal, cooexistiendo como una simbiosis entre el espiritu mundano (hombres, animales, plantas, rocas , etc) y el espíritu hibrido divino.
Estos híbridos utilizan a los mortales como vehiculos para poder evolucionar con ellos a través de sus reencarnaciones.

Una gran mayoria de mortales conviven con este híbrido por lo que algunos sienten su presencia y estos a su vez los protege que cualquier peligro.

Estas entidades se fusionan con su portador cuando éste llega a despertar su Vril (tambien conocido como Factor Psi) otorgándoles grandes dones pero, considerando el factor Humano, habrá quienes utilicen (o sean utilizados) por este don al punto de corromperse convirtiéndose en “renegados”. El hecho es que ya sean híbridos o acólitos ambos pueden llegar a ser renegados segun sus intenciones. La rebeldía es el límite entre el acólito y el renegado.

Su mundo es semejante a una Empresa o un Estado, cada Entidad Suprema tiene su tiempo de gobierno y así su administración pasa de mano en mano, jamás queda en una unica potestad. Estos entes se relacionan con otros entes que rigen en otros planetas, sistemas, galaxias, universos y planos ya que como TODO es un sistema ordenado y sistemático.

Y este orden esta distribuido de la siguiente manera:

La primera clase de Jerarquía es Hayoth-Ha-Kodesh, que son la jerarquía por encima de las almas humanas. En esta a su vez se encuentran los siguientes planos (menor a mayor ):

1. Angeles también llamados Aischim
2. Arcángeles también llamados Beni-Elohim
3. Principados también llamados Elohim
4. Virtudes también llamados Malakim
5. Potestades también llamados Tharschisim
6. Dominaciones también llamados Haschmalim
7. Tronos también llamados Aralim
8. Querubines también llamados Cherubim
9. Serafines también llamados Seraphim

Todas estas entidades obedecen a una entidad que es el espíritu de la Tierra.

Dentro de la función jerárquica más alta del coro celestial están Alah, Rah, Ormuz, Ahura Mazda, Yahve, Brahamma, etc. que son las primeros dioses conocidas que representan a las bases fundamentales la creacion en este planeta o quienes fecundaron  a la Tierra. Son seguidos por los entes creados o deidificaciones, éstos son creados por los hombres a partir de su fe y devoción que les da vida. Estos son: Amon, Krishna, Zeus y Cia. en ambas versiones (latina y greca), etc.

Estos son los últimos en la jerarquía pues son quienes velan, cuidan, protegen y castigan a sus fieles y seguidores además de encargarse de cumplir la función que los hombres le han atribuido.

De ahí les sigue la jerarquía de los entes elementales (ondinas, céfiros, salamandras y gnomos o segun la cultura) quienes se encargan de velar por el buen funcionamiento del planeta creando un equilibrio dentro del ecosistema.

Una Jerarquía llamada Espíritus Superiores quienes tienen la potestad de mandar sobre los que se encuentran en menor escala.

El primero es Adonay, llamado “Angel de Luz”. Éste recibe directamente del Ser Supremo (Padre Sol).
A su inmediato servicio y con idéntica potestad son Elohim y Jehovam tienen la misión de hacer cumplir las órdenes que Adonay recibe y que ellos transmiten a su vez a los Espíritus encargados de su ejecución.
Luego les siguen Mitratón, Azrael, Astroschio, Eloy, Milech, Ariel y Zenaoth que también tienen a sus órdenes muchos otros espíritus que les tienen una obediencia absoluta.

Luego están los Espíritus Celestes que forman verdaderos ejércitos tanto por su organización como por obediencia que se ejecutan las órdenes que reciben de sus superiores en jerarquía. Se llaman Espíritus Celestes pues habitan en el firmamento y los astros del espacio. Sus funciones son presidir el destino de cada mortal y dirigir los acontecimientos que le conciernen conforme a la voluntad del divino creador El Gran Padre, el CORE de nuestra galaxia (un hoyo negro). Pues fuen en ese lugar en donde se creo la vida galaxia en su explosion.

Estos también reciben órdenes de los Espíritus Superiores para que ayuden y dicten el destino de los habitantes del planteta Tierra u otros.

Cada Espíritu Celeste no puede obrar sin que haya habido un arreglo previo con el astro al que corresponde y según lo que le permite la omnipotencia divina.

Ahora, existen 7 gobernantes:
1. Aratrón, tiene el poder de cambiar instantáneamente en piedra o metales objetos diferentes y viceversa
2. Bethor, confiere las altas dgnidades acerca el hombre y espíritus que le dan respuestas exactas, transporta los objetos de un lugar a otro además de proporcionar piedras preciosas y prolongar la vida indefinidamente.
3. Phaleg, pertenece a los atributos de Marte, establece la paz y eleva a las altas jerarquías militares a quienres han recibido su marca
4. Och, preside a los atributos del Sol, da larga vida y salud, distribuye la sabiduría, enseña la medicina y da el poder de cambiarlo todo en oro puro y piedras preciosas
5. Hageth, bajo la influencia de Venus da gran hermosura a las mujeres que honra con su protección, les distribuye todas las gracias, cambia el cobre en oro y viceversa
6. Ophiel, posee el poder de la transmutacióm metálica bajo el astro de Mercurio, da el medio de transformar la plata en oro
7. Phul, gobierna las regiones lunares. Su potencia se extiende a la curación de infinitas enfermedades, cambia los metales en plata y protege a los navegantes además de dar una larga y próspera vida

Cada uno de estos gobernantes preside 490 años gregorianos. Bethor gobernó hasta el año 430 d.C., Phaleg del 430 al 920, Och gobernó hasta 1410, Hageth lo hizo hasta 1900 y actualmente estamos en el ciclo de Ophiel que durará hasta 2390.
A éstos se le ha confiado la dirección de la máquina del mundo.

Ésta clase de visión sobre la jerarquización del mundo también es comprendida por las culturas orientales (china y japón)
……………………………………………
“Tratado de Ángeles, Demonios y Dioses: Pasado y Presente ®  Tractatus 1997.
Todos los derechos reservados.

 
Hay más que gobiernan otros aspectos (como los 72 ángeles referidos en la Kábala y demás) pero creo que la estoy haciendo muy larga ahora.

Espero les sirva estos datos, cualquier pregunta o consulta, sirvanse enviarlos por privado.

Konx Om Pax

 

Written by : Jano

“Las 9 razones de la Infidelidad”

  Oks en mi tiempo de errante cibernético encontré este artículo, y saben que?.. me parece Cierto y Verdadero… 9 Razones por las cuales uno dice.. Me aburrí , la vieja esa no me deja.. pucha me voy con otras mas chevere que me haga vivir nuevas experiencias..  

Sinceramente en mis relaciones jamás fuí infiel.. obvio algo que no dura mas de 1 año seria absurdo.. y mi relación mas larga 5 años menos aún… ( ella me frecuentaba a diario :S )  .. pero en estos 2 años y medio de solteria dije medite estas razones y digo.. si puede ser cierto en relaciones ya maduras para las que me esperan a mis 27 años.

En fin.. les dejo las razones y ustedes opinen

Written By : Jano

(fuente AOL ) LAS 9 RAZONES MÁS COMUNES

1. Nos sentimos devaluados. Terminado el enamoramiento, enfrentamos a la pareja real y olvidamos a la idealizada, y sus conductas no siempre placenteras en la convivencia defraudan nuestras expectativas. Si la pareja nos abandona al centrarse sólo en sus objetivos personales y no en los de ambos, y al mismo tiempo nos relacionamos con una persona distinta que nos hace sentir más valorados, la elegimos inconscientemente como nueva compañera. Principalmente para las mujeres, es muy importante sentirnos bellas y deseadas por nuestro hombre. Si no se cumple nuestro objetivo, sentimos una gran frustración y se devalúa nuestra autoestima. Una forma de sentirnos de nuevo atractivas y deseadas, es siendo cortejadas en una relación extramarital.

2. La monotonía. Cuando nuestra pareja descuida el tiempo en común por sus actividades personales y deja de tener detalles cariñosos con nosotros, sentimos que el amor se acabó, se produce un distanciamiento y nos empezamos a sentir encadenados a pasar el resto de nuestros días en una relación que ha perdido su encanto. Un matrimonio sumido en la rutina y en el aburrimiento se puede venir abajo a causa de un encuentro con un intruso que llegue y nos aborde con el misterio, encanto y riesgo de los que carece nuestra relación.

3. Una vida sexual deficiente. El sexo es un elemento esencial en la pareja y si éste es defectuoso, quien se siente insatisfecho tiende a buscar fuera de la relación la satisfacción sexual que no encuentra en su pareja. Si a pesar de sentir un gran amor por la pareja, en la cama no encontramos nada excitante, nos vengamos teniendo relaciones sexuales con otra persona, porque estamos enojados con nuestra pareja que no quiere hacer el amor o no quiere llevar a cabo nuestras fantasías sexuales.

4. Dependencia emocional de los padres. Si nuestra pareja no es emocionalmente independiente de sus padres y no establece límites respecto a ellos, esta conducta infantil nos hace sentir sin su apoyo, y nuestra necesidad insatisfecha de ser escuchados y atendidos nos impulsa a buscar una relación extramarital.

5. Buscamos nuevas sensaciones. Si se acaba la seducción del enamoramiento y se vive en el hastío de una relación, hay quienes necesitan seguir satisfaciendo su necesidad de seguir enamorados. La curiosidad de experimentar el sexo con otras personas y de vivir la aventura es un fuerte motor para buscar un affair.

6. Idealizamos a la pareja. Para continuar idealizando a nuestra pareja, muchas veces elegimos como amante a una persona totalmente opuesta. Hay quienes llevan a cabo todas sus fantasías sexuales con el amante y no con la pareja para sentir que la siguen manteniendo en el concepto de “decente”.

7. La pareja lo permite. Se dan casos en que la pareja está de acuerdo en que tengamos relaciones extramaritales, porque es consciente de que necesitamos satisfacer las deficiencias que existen en nuestra propia relación.

8. Sentimos amenazada nuestra libertad. Cuando la pareja es asfixiante o nos da pavor perder nuestra independencia y quedar atrapados en una relación, intentamos sentirnos libres cometiendo actos de infidelidad.

9. Alarde de poder. Por haber obtenido poder, dinero y una posición social, hay quienes sienten que se han ganado el derecho a tener un mayor potencial sexual con el sexo opuesto.

La infidelidad es un síntoma de la serie de crisis por las que atravesamos como pareja. Si buscamos en el fondo, descubriremos que somos infieles cuando no encontramos en nuestra pareja lo que buscamos y nuestra relación no satisface completamente nuestras necesidades. Sin embargo, superar la crisis dependerá de la forma en que podamos comunicarnos como pareja.

 

Mis Rocas I: The Trek

“Puedo ir a donde sea , pero que el burro lleve mis cosas y yo voy montado en caballo”.

“Mira, pasamos esa subida y todo es bajada”.

“Oks, pasamos esas dos subidas mas y ya llegaremos”.

“Chepiii… !! dejame descanzar, que detras de esa curva esta la zona de camping”.

“Oks, 10 minutos mas y llegaremos”.

“Viste!! no eran 4km son 7km.. y aun vamos por la mitad”.

“Es mala idea llevar demasiadas cosas en mi Mochila”.

“Dormir en la carpa sin colchon infable es de lo peor”.

“Me duele todo.. y no es por el esfuerzo de subir, sino por el piso… ouch”.

“Juguemos con el ECOOOOooooooooouuuuuuuuhhhhh….  ecooo.. Ecooo.. Eko… Ek… o. o. u..”.

“Oh mira el Zorrooooo…… siii y no esta montado en su corcel negro “.

“Hagamos la parrilla.. echale mas alcohol.. siiii que arda como las llamas de Anorrr”.

“Oh mira un escorpion… bueno… esta aplastado… pero al menos lo podes tocar”.

“Escucho pisadas , escucho como si lloviera, pero no veo nada”.

“Ya estoy viejo para estos trajines.. mi cuerpo no da”.

“Subimos en dos horas y lo bajamos en una… debimos subir cuando no fuera medio dia .”

Written by : Jano

 

Carmina Burana - O Fortuna

 

Disfrutenlo

Wild Flowers

Wild Flowers -Ramar / Zoids

kyuu ni nakidashita sora ni koe o age hashagu muku na kodomotachi
awate futameku otona o yoso ni tooi hitomi de niji no hashi egaiteru

“itsuka wataretara ii na” mizuiro no yume POKKE ni tsumekonde
kokoro no chizu hirogete mada minu sekai e kimi mo mata sudatte yuku

koko kara hajimeyou subete o ana darake no kasa nara sutete
hitotsu hitotsu no shinjitsu o uketomete
tatoe hito yori ayumiosokute mo ashikase sarete mo

oshisemaru toki o koete bokutachi wa yuku
chikarazuyoku hata o kakagenagara
haruka naru toki ni na o haseta eiyuu mitai ni hokori takaku
shinjiru koto dare ka ni tsutaetai kono uta ni nosete

ameagari no yuugure kaoru ASUFARUTO ni kusuguru omoide
shinadareta hanabira ga mata ikifuku you ni mujakisa ga mune ni kaeru

mizutamari ni hizumu aware na otoko ga kimi ni wa mieru kai?
kinou no jibun tsumette omoi kaban seotte kyou mo mata aruite yuku

itsu demo kokoro o mitasu no wa sora no aosa to kaze no koe
hitotsu hitotsu no omoi o tsunaide
tatoe donna ni ashita ga tookute mo kasunde miete mo

oshisemaru toki o koete bokutachi wa yuku
chikarazuyoku hata o kakagenagara
haruka naru toki ni na o haseta eiyuu mitai ni hokori takaku
shinjiru koto dare ka ni tsutaetai kono uta ni nosete

yagate wa kimi mo shiru darou jinsei wa eiga mitai ni amaku wa nai
kibishii mono to kakugo shite hara kukutte shinrai yoserareru tomo naraba
shougai ni hitori, futari deaerya shiawase
kono chikyuujo no doko ka de kimi o hitsuyou to suru mono ga matteru

chotto gurai yogoreta tte kamai ya shinai
sono namida ni uso wa nai darou
furikakaru kanashimi sae mo zenbu hikitsurete
ue o muite tashika ni hikari kanjite yukou

oshimareru toki o oshisemaru toki o koe
yami o koete bokutachi wa yuku chikarazuyoku hata o kakenagara
ima, kitaru toki ni na o hasero!
eiyuu mitai ni hokori takaku shinjiru koto dare ka ni tsutaetai
kono uta ni nosete

Larc - en -Ciel : Niji

Unas de las canciones que me gustan no solo por la melodia sino por la letra:

Larc en Ciel - NIJI

Toki wa kanadete omoi wa afureru
togiresouna hodo toumei-na koe ni
arukidashita sono hitomi-e
hateshinai mirai ga tsuzuiteru
hontou wa totemo kokoro wa moroku
daremo ga hibiwarete-iru
furidashita ame ni nurete
kimi wa mata tachidomatte-shimau kedo
shinjite-kureru kara
dare yori takaku sora-e to chikazuku
kagayaki o atsume hikari o motomeru
moetsuki temo kamawanai sa
subete wa shinjitsu to tomo ni aru
“shounen wa hito no kage ni yugannda nikushimi o mita”
sonna sekai nante mou nanimo mitakunai yo, nanimo! nanimo! nanimo!
soredemo omou anata no koto o
kisetsu ga nagareteitemo…
me o tojite itsumo miteta fuukei no you ni
nando-me-ka no ame mo agatta
setsunai hito yo, kanawanu negai yo
naze kono mune kara ai wa umarete-yuku?
sakimidareta hana wa yurete
shizunda daichi ni furisosogu
ai o toki wa kanadete omoi wa afureru
togiresouna hodo toumei-na koe ni
arukidashita sono hitomi-e
owaranai mirai o sasageyou
(chorus)
stairway to heaven
labyrinth to heart

 

Español :

 

Es tiempo de tocar una melodía desbordante
Con una voz transparente,
Comenzare a caminar (Camino divino) hacia tus ojos (Confuso corazón)

Mientras continua un futuro interminable.

El corazón en verdad es frágil
Es un corazón que se rompe
Mojándonos en la caída de la lluvia
Si te detienes nuevamente
Es porque creemos en ti.

Si se quiere ser grande, es solo cerrando el cielo
Guardando el resplandor y aspirando a la luz
No me importa (Camino divino) aun si nos cubre el calor (confuso corazón)

Todos unidos con la verdad.

“En unos niños veo odio y perversión es la sombra de la gente”

En un mundo semejante donde no necesitamos ver nada mas
¡Ya no!, ¡Ya no!, ¡Ya no!

Y sin embargo pienso en ti
Aun si las estaciones pasan…
Cuando cierro los ojos veo el lugar
En el que la lluvia siempre se detiene.

El dolor de la gente son los deseos imposibles
¿Cómo nace el amor en el corazón?
Las flores nacen (Camino divino) en olas abundantes (Confuso corazón)

Es una lluvia incesante en la profundidad de la tierra.

Es tiempo de tocar una desbordante melodía de amor
Con una voz transparent,
Comenzare a caminar (Camino divino) hacia tus ojos (Confuso corazón)

Deja que continúe el interminable futuro.

Mis Frases Celebres X

“Ser Mago no quiere decir que sea un showman”.

“Solo podrias comprobar mi poder, sufriendo el daño que seria capaz de hacerte”.

“Los mortales como tú , miden mi poder por el daño que puedo hacer”.

“Los inmortales medimos nuestro poder cuando uno mismo evita destruir a los mortales”.

“No hay mayor poder que el autocontrol”.

“Ni con todo el conocimiento llegaras a vencerme si antes no haz aplicado ello en tu vida”.

“La disciplina te acerca al poder, tu pereza te acerca a la muerte”.

“No me agrada dañarte, pero a veces es bueno que reconoscas con quien tratas”.

“Los mortales son escepticos, los inmortales simplemente no creemos en los mortales”.

“Verte retandome de nuevo me halaga, pues me reconoces como un oponente digno. Sentir tu primer golpe sólo es un regalo, pues igual será lo único que hagas”.

“Vencerte sin destruirte me enaltece, pues darte el perdón porque te lo mereces es: Todo”.

“Si vales la pena vivirás un día mas, pues te concederé la vida; los que no valen jamás tendrán mi piedad”.

“Me hace feliz saber que aprendiste, ahora podré ser tu Maestro”.

“Cuando tengas mi amistad antes que la victoria, habrás ganado más que un Maestro sino a un Dios”.

 

written by : Jano

Mis Frases Celebres IX

Retomando el blog para reflexiones e inspiraciones … despues de cuilminar el Mes de la Magia.

“No hay Poder, donde no hubo perdon”.

“El Poder es Todo, pero el Intelecto es supremo”.

“Quien domina la Paz, domina el Mundo, quien domina el Mundo se ha conocido a sí mismo”.

“Mi Poder no se mide con el daño que puedo hacer, sino con el bien que podria realizar”.

“No hay mayor manifestación de Sabiduria, cuando teniendo el Poder no la usa para solo actuar consecuentemente”.

“El Conocimiento ayuda, mas no te hace un maestro”.

“Se es Maestro no por los libros que leas, sino cómo usas la información y la formación legada por otro maestro”.

“Uno enseña con la experiencia y vivencia, más no por la teoria”.

“Para aplicar, primero debes saber; si no sabes, es imposible aplicar”

“Todo aprendizaje se entiende y comprende con la información argumentada y estructurada, cuando ello sea parte de uno, la practica y su aplicación viene sola”.

“Cuando se adquiere Sabiduria uno la siente y lo reconoce así, quien lo calla es porque aún no es Sabio”.

“La Sabiduria y el Conocimiento, basado en la Mente te une a los Dioses”.

Written by : Jano

El Topo (Video) Alejandro Jodorowsky

La Montaña Sagrada (Video)

Aquí les dejo la obra magistral de Alejandro Jodorwski el film de The Holy Mountain, Alejandro fue autor del libro : “Psicomagia” , desarrolla este film basado en sus lecturas y aprendizaje en tradiciones Rosacruz, Teosofista y Alquimia, esquematizando los conceptos qu se tiene de Transmutación a través de sus fases Nigredo, Albedo y Rubedo y un concepto de que clases de personas suelen ser Iniciadas y bajo que esquema se desarrollan.

El video esta divididos en 12 partes, se encuentra en Ingles sin subtítulos pero es entendible.

Nota: Para esta producción John Lennon financió parte del film, pues quedo maravillado con otra produccion de Alejandro llamado “El Topo”.

written by : Jano

No apto para suceptibles o sensibles a imagenes crudas












 

 

Discurso Esotérico de la Magia sobre el Velo y los Lados

Para ir culminando con la larga exposición de Magia y Alta Magia, les emito el Segundo Discurso Esotérico de la Magia escrito por mí cuando cumplí 18 años.

 

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Sobre el Velo de Ignorancia

 

La Magia, hechos sobrenaturales, el ocultismo y esoterismo … muchas palabras para una sola cosa, ¿serán solo trucos?, ¿una mera ilusión?, ¿realidad o superstición?

Realmente es todo, ya que la magia no solo es el hecho de crear un fenómeno de la nada, sino que con otros medios pueden ser utilizados sean físicos, psicológicos o mentales (psíquicos).

Estas demostraciones son exageradas por los observadores quienes al desconocer su origen,  le atribuyen el don divino o el poder de un ser maligno ó simplemente crean una justificación más “razonable” a través de sus recursos religiosos o creencias.

 

En toda la historia de la humanidad se cuentan hechos, personas o criaturas sorprendentes a través de los mitos y leyendas. ¿Fueron imaginaciones que exageraron cosas o fueron un reflejo de la misma realidad?, como se dijo en el párrafo anterior, es todo, de una forma u otra. 

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El ejemplo clásico es el Unicornio , ¿existe o no existe? Por lo que sabemos solo es un mito, una fantasía, PERO se han encontrado escritos y tratados que hablan de este animal, describiendo su hábitat, costumbres, dieta y forma ósea e interna. Esto quiere decir que tal vez se trate de un animal extinto aunque en los libros ortodoxos de historia y vida natural no mencionan la existencia de esta especie o si se han encontrado sus restos aunque se sabe que hay un museo en Europa que tiene un Unicornio disecado a la exhibición del público ¿será verdadero o falso? … no se dice nada mas sobre esa exhibición.

Entonces viene la pregunta ¿el unicornio existe o existió realmente años atrás? … esto solo queda en un incógnita que algunos se respondieron.

 

Hechos como este ponen en tela de juicio la realidad impuesta en el mundo por decisión de algo o alguien muy fuerte, sea económica, social, política o religiosamente. Tal vez sea el Papa, los Ingleses, los Norteamericanos, los Judíos, etc. ¿Quién rige el control del conocimiento?, ¿por qué se censuran obras esotéricas u ocultistas? (apócrifos, tratados, etc), ¿por qué se cambia la realidad para que los inocentes parezcan culpables? (Caso del conflicto Israelí-Palestino y Guerra del Golfo Pérsico).

Un ejemplo del manejo de la información está en la Segunda Guerra Mundial, ¿por qué Hitler aparece como un mediocre en su juventud?, Él logró muchas cosas con una estrategia inigualable lo que no lo hace un mediocre sino una persona de gran capacidad aunque se corrompió más por el poder y traicionado por el factor humano que no pudo prever.